¿Conoces ese momento en el que le das la vuelta al frasco de vitaminas, miras la parte de atrás y tienes la sensación de que necesitas un doctorado en bioquímica para descifrarlo? Un montón de letras, porcentajes que llegan hasta el cien y una lista de ingredientes más larga que la lista de la compra del domingo.

Los complementos alimenticios no son medicamentos; su control antes de su comercialización no suele ser tan estricto, por lo que saber leer la etiqueta es tu mejor defensa para no malgastar el dinero. Veamos, pues, las siglas básicas y los trucos más comunes explicados en lenguaje sencillo. :-)
ODD, RVH o NRV. ¿Qué significan realmente?
En cada tabla de composición encontrarás una columna con porcentajes y una abreviatura. En esencia, todas significan lo mismo:
1. CDR - Dosis diaria recomendada
- un concepto tradicional con el que nos encontramos con mayor frecuencia. Indica la cantidad de nutrientes que una persona adulta media necesita ingerir al día para mantener un estado óptimo de salud
2. RVH - Valor nutricional de referencia
- término oficial de la legislación de la UE (en eslovaco), que sustituyó al antiguo término «ODD» y significa exactamente lo mismo
3. NRV - Valor de referencia de nutrientes
- equivalente en inglés de la abreviatura RVH, habitual en los productos importados del extranjero
Formas de las sustancias: No todo el magnesio es igual
Una de las mayores trampas es la forma concreta del principio activo:
A) Formas orgánicas/queladas
Busca palabras que terminen en «-bisglicinato», «-citrato», «-malato» o «fumarato» (por ejemplo, bisglicinato de magnesio, citrato de zinc o fumarato de hierro). Estas formas tienen una alta biodisponibilidad y el estómago las tolera sin problemas. Echa un vistazo a nuestro bisglicinato de magnesio.
B) Formas inorgánicas
Los nombres que terminan en «-óxido», «-carbonato» o «-sulfato» corresponden a algunas de las materias primas más baratas. Su absorción en el organismo suele ser de tan solo unos pocos puntos porcentuales y, en dosis elevadas, pueden provocar molestias digestivas (por ejemplo, el óxido de magnesio tiene efecto laxante).
C) Formas liposomales
Si buscas lo mejor del mercado, fíjate en la etiqueta y busca la palabra «liposomal» (la encontrarás sobre todo en la vitamina C, la D, la curcumina y el glutatión). Pero, ¿qué significa esto en la práctica? El principio activo está envuelto de forma segura en una burbuja protectora microscópica formada por lípidos (lo que se conoce como «liposoma»), cuya estructura es casi idéntica a la de las paredes de nuestras propias células.
Gracias a ello, la vitamina sobrevive al entorno ácido y agresivo del estómago, las enzimas no la destruyen y llega directamente a la sangre y a las células. La absorción supera aquí el 90 %. Aunque a primera vista pueda parecer que el precio es algo más elevado, suele ser la opción más rentable y eficaz. ¿Cómo funciona la forma liposomal en la práctica? Echa un vistazo a nuestro LIPO C Vitamina C.

¿Qué hay que buscar en la lista de aditivos?
La ley exige que los ingredientes se enumeren en orden descendente según su peso. Lo que más contiene el producto aparece en primer lugar.
Pureza de la composición: Este complemento de alta calidad incluye en su composición el principio activo y el mínimo indispensable de excipientes (por ejemplo, una cápsula vegetal de celulosa).
Excipientes y aglutinantes: Componentes como la celulosa microcristalina, el dióxido de silicio o el estearato de magnesio son coadyuvantes tecnológicos habituales e inocuos para la salud. Si en los comprimidos destinados al consumo diario encuentras colorantes innecesarios (como, por ejemplo, el dióxido de titanio), aromatizantes o azúcar añadido, presta especial atención.
Entender la etiqueta de un complemento alimenticio no es ningún misterio si sabes en qué fijarte. No te dejes engañar por las grandes cifras y las promesas de la parte delantera del envase: el valor real siempre aparece escrito en letra pequeña en la parte trasera. Invertir en salud solo tiene sentido si tu cuerpo es capaz de aprovecharla de verdad. Basta con dedicar unos segundos de atención en la tienda o al hacer clic en una tienda online para asegurarte de que pagas por un efecto real, y no por un marketing caro ni por ingredientes de relleno sin valor.