Vivimos en una época en la que la tensión constante y la sobrecarga del sistema nervioso son casi la norma social. El estrés crónico y la ansiedad, que se va instalando de forma insidiosa, hace tiempo que dejaron de ser meros conceptos psicológicos abstractos. Se manifiestan con un nudo en el estómago, un torrente interminable de pensamientos antes de dormir y una sensación de agotamiento de la que no basta con dormir para recuperarse. Por si fuera poco, entre los síntomas desagradables también podemos incluir los problemas estomacales. Aunque la base del equilibrio mental sigue siendo el sueño, el ejercicio físico y la adaptación de nuestro estilo de vida, durante un estrés nervioso prolongado nuestro cuerpo consume micronutrientes esenciales y, al hacerlo, pide ayuda.

Sin embargo, en medio de un sinfín de consejos y promesas de marketing, es fácil perderse. No hace falta que recurras a productos al azar con una composición dudosa. Hemos analizado lo que dicen los datos científicos reales y hemos seleccionado 5 complementos alimenticios contrastados que pueden reforzar fisiológicamente el sistema nervioso, reducir los niveles de hormonas del estrés y recuperar la sensación de paz interior.
1. Magnesio (principalmente en forma de bisglicinato o treonato)
El magnesio ayuda a regular los neurotransmisores, cuya función es calmar el cerebro. Evita la activación excesiva de la hormona del estrés, el cortisol. La forma de bisglicinato es ideal para la relajación general y el sueño, mientras que el L-treonato atraviesa eficazmente la barrera hematoencefálica y llega directamente al cerebro.
2. Ashwagandha (Withania somnifera)
La consideramos uno de los adaptógenos más estudiados. Gracias a ella, nuestro cuerpo es capaz de gestionar mejor el estrés tanto físico como psicológico, ya que se ha demostrado que reduce los niveles de cortisol sérico. Según los estudios, los extractos estandarizados (como, por ejemplo, el KSM-66 o el Sensori) muestran una reducción significativa de la ansiedad crónica.
3. L-teanina
Esta aminoácido se encuentra de forma natural en el té verde. La L-teanina favorece la generación de ondas alfa, lo que induce un estado de calma y lucidez sin provocar sensación de aturdimiento ni somnolencia.
4. Ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA)
Reducen la inflamación sistémica y nerviosa, que está estrechamente relacionada con el desarrollo de trastornos de ansiedad y depresión. Para lograr un efecto ansiolítico, es especialmente importante que la proporción de ácido EPA sea mayor que la de DHA.

5. Melisa medicinal (Melissa officinalis)
Impide la degradación del ácido gamma-aminobutírico (GABA) en el cerebro mediante la inhibición de la enzima GABA-transaminasa. La mayor disponibilidad de GABA provoca un rápido alivio de la tensión nerviosa, una reducción de la inquietud y una mejora en la conciliación del sueño.
Los complementos alimenticios no son una pastilla milagrosa que elimine todas las fuentes de estrés de tu vida. No pueden acabar con las tareas exigentes del trabajo, resolver relaciones complicadas ni sustituir a ocho horas de sueño de calidad. Sin embargo, pueden actuar como una red de seguridad bioquímica fiable que mitigue los efectos, proteja tu cuerpo del agotamiento y cree en tu mente el espacio necesario para la regeneración.