Durante mucho tiempo, la niacina se consideró un simple componente de la dieta, hasta que se descubrió que su carencia provocaba problemas cutáneos, digestivos y mentales, conocidos como «pelagra». El doctor Goldberger demostró que la causa de esta enfermedad no era una infección, sino una dieta desequilibrada carente de vitamina B3. Llevó a cabo un experimento consigo mismo y con sus colegas, quienes consumían exclusivamente una dieta pobre en nutrientes y comenzaron a presentar síntomas de pelagra. Sin embargo, cuando añadieron a su dieta alimentos ricos en niacina, los síntomas desaparecieron. En 1937 se aisló la niacina del hígado, lo que confirmó su importancia y su valor nutricional.

Hoy en día sabemos mucho más: la niacina (también llamada vitamina B3) ayuda a convertir los alimentos que ingerimos en la energía que necesitamos. La niacina es importante para el desarrollo y el funcionamiento de las células de nuestro cuerpo. Mantiene sano el sistema nervioso, favorece el metabolismo y regula la digestión. Es necesaria para la formación de grasas a partir de los hidratos de carbono y para el metabolismo del alcohol. Veamos sus beneficios con más detalle. Favorece la salud cardíaca y ayuda a regular los niveles de colesterol. Los estudios demuestran que reduce el colesterol «malo» (LDL) entre un 5 % y un 20 %, además de reducir los triglicéridos entre un 20 % y un 50 %, al tiempo que aumenta el colesterol «bueno» (HDL) entre un 15 % y un 35 %. Puede ayudar a reducir la inflamación que contribuye a la aterosclerosis o al endurecimiento de las arterias. Las investigaciones sugieren que la niacina puede influir en la esperanza de vida al mejorar los procesos celulares y reducir el estrés oxidativo.
Mejora el funcionamiento del cerebro. Tu cerebro necesita niacina (como parte de los coenzimas NAD y NADP) para obtener energía y funcionar correctamente. De hecho, la carencia de niacina se asocia con confusión mental, depresión e incluso síntomas psiquiátricos. Algunos tipos de esquizofrenia también pueden tratarse con niacina, ya que ayuda a reparar el daño en las células cerebrales y, al mismo tiempo, puede ser útil en la enfermedad de Alzheimer. Además, favorece la desintoxicación del organismo y reduce la fatiga. A lo largo de la vida, el cuerpo absorbe diversas sustancias nocivas procedentes de los alimentos, los medicamentos y el alcohol, pero también del aire, el sol o la radiación de rayos X. Aunque sean en pequeñas cantidades, pueden acumularse en los tejidos adiposos y, con el tiempo, provocar fatiga, dolores o depresión. La niacina ayuda a eliminar estas toxinas del organismo. En combinación con una ingesta suficiente de líquidos, ayuda a eliminar las sustancias nocivas que se acumulan en los tejidos adiposos debido a la alimentación, los medicamentos, el alcohol y la radiación.
Ayuda a regenerar las células de la piel, mejora su hidratación y protege las células del daño solar, lo que contribuye a mantener una piel sana. Investigaciones recientes sugieren que puede reducir la incidencia de algunos tipos de cáncer de piel. La niacinamida se utiliza a menudo en cosmética para suavizar la piel y reducir el acné. Algunos estudios sugieren que la niacina puede ayudar a aliviar los síntomas de la osteoartritis y a favorecer y mejorar la movilidad de las articulaciones. Puede ayudar en el tratamiento de la diabetes. La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que el propio cuerpo ataca y destruye las células productoras de insulina del páncreas. Las investigaciones sugieren que la niacina podría ayudar a proteger estas células e incluso reducir el riesgo de diabetes. La niacina favorece la circulación sanguínea en el cuero cabelludo, lo que puede mejorar el crecimiento y la calidad del cabello. La carencia de vitamina B3 puede manifestarse mediante cansancio, erupciones cutáneas —especialmente al exponerse a la luz solar—, problemas digestivos, falta de apetito, trastornos psíquicos, insomnio, migrañas o estados depresivos.

Los fumadores y las personas con enfermedades renales son los que tienen una mayor necesidad de niacina. El cuerpo también necesita mayores cantidades de esta vitamina en caso de fiebre, infecciones, durante el embarazo y la lactancia, ante situaciones de estrés físico y psicológico, por consumo excesivo de dulces y alcohol, y en la tercera edad. ¿Cuál es la diferencia entre la niacina y la niacinamida? Aunque la niacina aporta numerosos beneficios para la salud, puede provocar el denominado «flush de niacina» (enrojecimiento temporal, picor y hormigueo en la piel). Este efecto es consecuencia de la dilatación de los vasos sanguíneos y de una mayor desintoxicación del organismo, pero algunas personas prefieren evitarlo. Una alternativa es la niacinamida, una forma no ácida de la vitamina B3 que no presenta estos efectos secundarios.
El complemento alimenticio Dr. Lucullus, B3 - Niacinamida es una opción adecuada para aquellas personas que desean aprovechar los beneficios de la vitamina B3 sin sufrir efectos secundarios desagradables en la piel. La niacina es un valioso regalo de la naturaleza (se encuentra, por ejemplo, en las legumbres, el brócoli, los frutos secos y las espinacas) que favorece la salud a varios niveles: del corazón y el cerebro, la desintoxicación y la regeneración. Es una herramienta insustituible en la lucha contra las toxinas, que reduce tanto el cansancio como el agotamiento. Y, al mismo tiempo, es un potente aliado que puede protegerte de las enfermedades modernas. Como dijo Hipócrates: «Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina, tu alimento». Y la niacina es la prueba perfecta de ello.