Diversión en festivales desde la mañana hasta la noche, excursiones de todo el día por la montaña bajo el sol del verano o fines de semana llenos de acción en una cabaña con los amigos. El verano es fantástico, pero puede poner a nuestro cuerpo a prueba. El calor extremo, el esfuerzo físico, los horarios de sueño irregulares y una dieta a base de langos o sopas instantáneas, tarde o temprano, pasan factura.

Precisamente por eso necesitas un «kit de supervivencia» enfocado al interior de tu cuerpo. Los complementos alimenticios adecuados te ayudarán a mantener la energía, evitar los calambres musculares y afrontar todos los retos del verano con una sonrisa. Aquí tienes una lista de lo más importante que no debe faltar en tu mochila.
1. Los electrolitos como elemento fundamental para una correcta hidratación
Este es el punto número uno, del que depende por completo tu energía veraniega. Imagina que llevas todo el día de pie, el sol pica fuerte y estás sudando. Bebes con regularidad litros de agua pura, pero, a pesar de ello, de repente te empieza a doler la cabeza, sientes un cansancio enorme, el mundo da vueltas y tus músculos parecen negarse a obedecerte.
¿Por qué no basta con beber agua? Cuando sudas, tu cuerpo no solo elimina H₂O. También pierdes minerales de vital importancia: los electrolitos. Se trata, sobre todo, de sodio, potasio, magnesio y calcio. Estas sustancias actúan como conductores eléctricos en tu cuerpo. Son responsables de la transmisión de los impulsos nerviosos, del funcionamiento de los músculos y de mantener el nivel adecuado de líquidos en las células.
Si solo bebes agua pura sin minerales, diluirás aún más tu entorno interno. El cuerpo no es capaz de retener el agua de forma eficaz y te sientes deshidratado, aunque tengas el estómago lleno de agua.
Cómo reponer los electrolitos:
Comprimidos efervescentes y en polvo: Esta es la opción más sencilla. Ocupan muy poco espacio y puedes echarlos en una botella de agua en cualquier momento. Elige aquellas que tengan una proporción equilibrada de sodio y potasio y que no contengan una cantidad excesiva de azúcar añadido.
Cuándo tomarlas: Lo ideal es por la mañana, para empezar a hidratarse, durante los momentos de mayor actividad física y por la noche, antes de acostarse.
Un consejo rápido para salir del apuro: si no llevas contigo una bebida isotónica preparada, también te servirá añadir una pizca de sal común a una botella de agua y comerte un plátano para reponer potasio.
2. Músculos en plena forma gracias al magnesio
Si te dispones a recorrer 20 kilómetros por la montaña o a bailar tres días seguidos, tus músculos te pedirán ayuda a gritos. El magnesio es un mineral fundamental para la relajación muscular y el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
Prevención de los calambres: La falta de magnesio se manifiesta con mayor frecuencia en forma de calambres dolorosos en las pantorrillas, sobre todo por la noche.
Qué forma elegir: Evita las formas baratas (como el óxido de magnesio), que el cuerpo absorbe mal y pueden provocar diarrea. Llévate bisglicinato de magnesio (ideal para relajarse y dormir mejor) o malato de magnesio (que aporta energía a los músculos durante el día). También se venden en prácticos «shots» monodosis.

3. Un estómago de acero: probióticos y enzimas digestivas
La alimentación en las excursiones y los festivales es un tema aparte. El cambio en la dieta, la comida rápida, la comida para llevar o cocinar en una olla con las manos que no siempre están perfectamente lavadas pueden suponer un shock para tu microbioma. El resultado es hinchazón, pesadez o malestar estomacal.
Probióticos: Las bacterias beneficiosas ayudan a tu intestino a asimilar mejor los alimentos. Lo ideal es empezar a tomarlos unos días antes de salir de viaje.
Enzimas digestivas: Si sabes que vas a tomar una comida pesada, una cápsula de enzimas digestivas ayudará a tu estómago a digerirla más rápido y sin molestias.
4. La vitamina C y el zinc contra los altibajos
En verano pensamos que no corremos el riesgo de resfriarnos, pero lo cierto es todo lo contrario. El aire acondicionado de los coches y los trenes, la camiseta sudada al atardecer y las multitudes que nos rodean suponen una enorme carga para nuestro sistema inmunitario.
Vitamina C: Actúa como un potente antioxidante y ayuda al organismo a hacer frente al estrés provocado por los viajes y el esfuerzo físico.
Zinc: Es la primera línea de defensa de tu sistema inmunitario. Si sientes que «te estás pillando algo», la combinación de zinc y vitamina C puede ayudarte a recuperarte rápidamente.
La clave para disfrutar de cualquier actividad veraniega es escuchar a tu cuerpo. Ningún suplemento puede sustituir a una alimentación de calidad y a un sueño reparador, pero en las exigentes condiciones del verano son precisamente los electrolitos, el magnesio de fácil absorción y los productos que favorecen la digestión los que determinarán si disfrutas plenamente de la excursión o si te pasas el tiempo agotado a la sombra. Reserva un pequeño bolsillo en tu mochila para estos suplementos. Es mejor estar preparado para cualquier situación que tener que lidiar de improviso con algún imprevisto. Si quieres completar tu equipamiento de verano rápidamente y en un solo lugar, encontrarás la oferta completa para tu kit de supervivencia de verano en nuestra tienda online Dr. LUCULLUS.