¿Cómo se vería nuestra digestión bajo el microscopio? Imagina que te comes un delicioso plato de espaguetis con salsa de queso. El sabor estupendo es solo el principio... la verdadera magia no empieza hasta que llega a tu tracto digestivo. Ahí es donde entran en acción los especialistas: las enzimas digestivas . Estas «minimáquinas» son las responsables de que tu cuerpo pueda obtener de los alimentos todo lo necesario: energía, materiales de construcción y nutrientes. Sin ellas, no obtendrías prácticamente nada de los alimentos, los batidos o la carne. Hay varios tipos de enzimas digestivas y cada una tiene una función bien definida: La amilasa comienza a actuar ya en la boca, donde descompone los almidones (por ejemplo, de la pasta) en azúcares simples. La proteasa, en el estómago y el intestino delgado, descompone las proteínas (por ejemplo, del queso) en aminoácidos, que forman los músculos. La lipasa descompone las grasas en ácidos grasos, que el cuerpo utiliza como combustible. La lactasa ayuda a digerir la lactosa de los productos lácteos; si no la tienes, se produce el conocido «rodeo