La «cerraja de los monjes» es un nombre antiguo de la capuchina (Tropaeolum majus), cuyos efectos curativos ya se conocían en el siglo XVI. El aspecto de sus flores y su nombre hacen referencia al atuendo tradicional de los monjes. Originalmente crecía en las montañas andinas, donde las tribus indígenas la utilizaban con fines curativos, para fortalecer el organismo y favorecer la cicatrización. Más tarde, gente de toda la región acudía a los herbolarios en busca de su legado medicinal: decocciones, ungüentos e infusiones, ya que conocían los secretos de la naturaleza mejor que nadie. En el herbario de la abuela encontramos una descripción de la capuchina: una panacea en flor que no solo no hace daño, sino que ayuda. Hoy en día, nosotros también podemos beneficiarnos de esta sabiduría tradicional, cuyos beneficios están respaldados científicamente. Si se arranca una hoja de la capuchina, la planta activa inmediatamente un mecanismo de regeneración rápida y comienza a «reparar las heridas» y a seguir creciendo. Gracias a su amplio espectro de sustancias bioactivas y a sus beneficios nutricionales, es un componente valioso de la medicina natural y la prevención de enfermedades. La ciencia moderna ha descubierto numerosas sustancias beneficiosas precisamente en sus hojas, flores y semillas.

De ahí que se la denomine «antibiótico verde natural», debido a su contenido en glucotropeolina, una sustancia que el organismo transforma en un potente antibiótico natural (benzilizotiocianato), eficaz contra bacterias, virus y hongos. La capuchina es rica no solo en antibióticos naturales, isoquercetina, kempferol, aceites esenciales, sino también de minerales que desempeñan un papel importante (potasio, fósforo, calcio, magnesio, zinc, cobre y hierro) y garantizan el correcto funcionamiento del organismo. Gracias a su alto contenido en polifenoles, vitaminas C y B y carotenoides, la capuchina es un potente antioxidante que refuerza el sistema inmunitario y, junto con los flavonoides, ayuda a proteger al organismo del estrés oxidativo y mejora la salud general. El moderno complemento alimenticio Dr. Lucullus, a base de capuchina pura, ofrece un amplio espectro de efectos beneficiosos para la salud: gracias a su alto contenido en compuestos bioactivos, se utiliza en dermatología para mejorar la calidad de la piel y reducir el acné. Si sufres de caída del cabello, la capuchina puede ser la solución, ya que contiene azufre, que favorece el crecimiento capilar y fortalece los folículos pilosos. Las propiedades hipotensoras y anticoagulantes de esta planta ayudan a regular la presión arterial y a favorecer la salud cardiovascular. Contiene compuestos glucosinolatos, como la gluconasturtina, que favorecen la regulación de los niveles de azúcar en sangre y el metabolismo de los hidratos de carbono. Estudios experimentales sugieren que la capuchina resulta eficaz en el control de la obesidad y los trastornos metabólicos. Ayuda a combatir la hinchazón, favorece una microflora intestinal saludable y tiene efectos laxantes leves. Sus efectos anticancerígenos se deben a los flavonoides y glucosinolatos que contiene la planta, con un efecto citotóxico demostrado sobre determinadas células cancerosas. Sus potentes efectos antibacterianos y antivirales ayudan al organismo a combatir las infecciones, y su alto contenido en vitamina C contribuye a reforzar las defensas del organismo. Es un complemento ideal para los resfriados, la tos y las enfermedades de las vías respiratorias (bronquitis, rinitis). Un mayor aporte de antioxidantes favorece la eliminación de toxinas del organismo y contribuye a la salud renal y a la desintoxicación (cistitis, nefritis). La capuchina se reconoce por sus flores de vivos colores en tonos rojos, amarillos y naranjas. Cada uno de estos colores aporta beneficios distintos. Las flores rojas contienen una alta concentración de antocianinas y reducen el riesgo de enfermedades crónicas; las amarillas tienen un alto contenido en luteína, lo que favorece la vista; y las naranjas combinan ambas propiedades. El extracto de las hojas contiene un antihipertensivo que ayuda en el tratamiento de las vías urinarias con un efecto rápido. También destaca en el ámbito urogenital por su amplio espectro de acción, incluso en la lucha contra los estafilococos, los estreptococos, la salmonelosis y la bacteria Escherichia coli, que se encuentran entre los causantes más frecuentes de estas enfermedades. Los análisis han llegado a la conclusión de que la planta tiene efectos significativos sobre el sistema reproductivo. Sus efectos antibacterianos, antimicóticos, antivirales, antimicrobianos, antiinflamatorios y antioxidantes la sitúan entre las principales hierbas medicinales, que también tienen potencial en el tratamiento de infecciones cutáneas, micosis e inflamaciones en el organismo, y cabe destacar que no solo alivia la inflamación, sino que también la cura. Además de sus aplicaciones medicinales, las flores y las hojas se utilizan como decoración y como ingrediente en la gastronomía, aportando un sabor ligeramente picante.

En las cápsulas del Dr. Lucullus —Capuchina mayor— no encontrarás un sabor picante, sino un poderoso regalo de la naturaleza que hay que saber aprovechar correctamente..., ya que no es solo una planta con bonitas flores, sino que, gracias a su composición elemental única, su proceso de elaboración y su larguísima lista de efectos, se merece un lugar destacado entre los complementos alimenticios. La capuchina es la prueba de que la naturaleza nos ofrece soluciones para mejorar la salud sin aditivos químicos; es comparable a los antibióticos, pero sin efectos negativos, por lo que «solo» puede ayudar. No se recomienda interrumpir su consumo (al igual que ocurre con los antibióticos).