¿Desea levantarse por la mañana con facilidad, verse más fresco, no sentir dolor en las articulaciones, tener más energía, poder concentrarse y sentirse mejor en su cuerpo? La respuesta la encontraríamos en los pescadores, que cada mañana se levantaban antes del amanecer, salían al mar y recibían el nuevo día con una sonrisa. Eran hombres que nunca habían conocido a un médico, tenían una mente ágil incluso a una edad avanzada, sus manos seguían sujetando con firmeza las redes de pesca y vivían una longevidad funcional, a menudo trabajando hasta los 90 años. El tesoro de los pescadores era precisamente el aceite de pescado, que funciona como un lubricante para nuestro cuerpo: ayuda al corazón a bombear sangre, mantiene el cerebro fresco y las articulaciones flexibles; sin él, las articulaciones serían como un viejo barco chirriante. El mensaje de que el mar nos da lo que necesitamos se transmitió a las generaciones siguientes, porque algunos regalos para la salud son demasiado valiosos como para guardárselos solo para uno mismo.

Aunque la idea de tomar aceite de pescado todos los días puede no resultar muy atractiva o agradable (hay sabores a los que simplemente no nos acostumbramos), las cápsulas de omega 3 nos permiten resolver este dilema. Las ácidos grasos omega 3, que son los principales componentes activos del aceite de pescado, se pueden ingerir sin sabor desagradable y aprovechando sus beneficios. Las últimas investigaciones demuestran que el consumo regular de DHA (ácido docosahexaenoico) retrasa el deterioro cognitivo y reduce el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer. Gracias a sus propiedades antiinflamatorias, son muy valiosas en enfermedades crónicas como la artritis. Tanto el DHA como el EPA (ácido eicosapentaenoico) desempeñan un papel importante en el metabolismo de los lípidos y en el funcionamiento general del organismo. El consumo regular de estos ácidos ayuda a regular la presión arterial, alivia la inflamación e incluso mejora el estado de ánimo, ya que favorece la salud mental y alivia los síntomas de la depresión y la ansiedad. Influyen positivamente en las funciones cognitivas, lo que es especialmente importante para las personas mayores. Los omega 3 ayudan a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que contribuye al bienestar mental y a una mejor memoria de trabajo. Aún más interesante es que pueden mejorar la capacidad de resolver problemas e incluso fomentar la creatividad. Además, los omega 3 contribuyen a la salud de la piel, garantizan su hidratación, reducen su sensibilidad y la protegen de los rayos UV nocivos, lo que ralentiza el proceso de envejecimiento. Favorecen la salud ocular a largo plazo, ya que el ácido DHA es un componente esencial de la retina (constituye hasta el 60 % de la retina del ojo) y tiene un efecto directo en la calidad de la visión. Según estudios, el EPA ayuda a regular los niveles de triglicéridos, reduce la presión arterial y beneficia a los vasos sanguíneos. Estos ácidos grasos esenciales también son necesarios para la producción de hormonas que regulan la coagulación de la sangre, lo que reduce el riesgo de coágulos sanguíneos peligrosos. Al mismo tiempo, optimizan la función de las mitocondrias, regulan el ritmo cardíaco, dilatan los vasos sanguíneos y, de este modo, ayudan a prevenir los accidentes cerebrovasculares. Favorecen la actividad de las enzimas hepáticas y alivian los procesos inflamatorios del organismo. También consiguen mantener los niveles adecuados de colesterol en sangre mediante el aumento de los niveles de colesterol HDL «bueno» y beneficioso. Además, los ácidos grasos omega 3 mejoran la fertilidad y favorecen el equilibrio hormonal, lo cual es importante para una concepción satisfactoria y un embarazo saludable.

Quizás hayas oído que los ácidos grasos omega 3 pueden ser propensos a la oxidación, lo que significa que pierden su eficacia. Aquí es donde entra en juego la vitamina E (d-alfa tocoferol), un potente antioxidante que protege los omega 3 del daño y, al mismo tiempo, favorece la salud de la piel, el cabello y el rejuvenecimiento general del organismo. Es precisamente esta vitamina la que garantiza una piel sin arrugas profundas. Sin la vitamina E, los omega 3 no podrían funcionar correctamente (se protegen mutuamente). Su combinación también tiene un efecto positivo en el metabolismo de la glucosa y la sensibilidad a la insulina, donde la vitamina E combate el estrés oxidativo, que es uno de los factores que contribuyen al desarrollo de la resistencia a la insulina, y proporciona así un mejor control de la glucemia. Sus propiedades antiinflamatorias multiplican la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Incluso los pequeños cambios en nuestra vida pueden tener un gran impacto. Ya sea para tener un corazón sano, una mente ágil, un mejor estado de ánimo o una piel más clara, todo ello puede favorecerse con un buen complemento alimenticio. El mar nos ofrece un valioso regalo en forma de aceite de pescado de primera calidad en cápsulas Dr. Lucullus - Omega 3, que puede sorprender por sus resultados. ¿Qué mejor recompensa que llegar a una edad avanzada y seguir siendo joven mental, física y espiritualmente? Disfrute de días llenos de sonrisas, sin quejarse de cansancio ni dolor.