Hay una escena en una película antigua en la que los abuelos hacen beber a los niños una cucharada de aceite de pescado todas las mañanas. Los niños lo odian, sabe asqueroso. "¡Pero estarás sano!"- es la frase de los bondadosos abuelos. ¿De dónde viene esto? Sigue siendo cierto hoy en día, salvo que la ciencia ha conseguido convertir el milagroso aceite de pescado en comprimidos o extractos "normales" sin sabor normal. Las llamamos ácidos grasos omega 3 . Estos ácidos grasos son literalmente milagrosos en cuanto a su efecto positivo en nuestro organismo. En primer lugar, tienen efectos antiinflamatorios. La inflamación en el organismo puede deberse a que suele ser un síntoma acompañante de diversas enfermedades, alergias, enfermedades cardiovasculares u obesidad. Por lo tanto, es muy importante eliminar los procesos inflamatorios del cuerpo. Para ello, son muy eficaces el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA). Ambos ayudan a producir sustancias antiinflamatorias (resolvinas, protectinas y marezinas). Al mismo tiempo, producen radicales libres, lo que puede provocar estrés oxidativo con el tiempo. Los estudios científicos indican que no solo