La «chispa amarilla» que impulsa nuestro cuerpo es la vitamina B2, riboflavina (del latín flavus, «amarillo»), que se aisló por primera vez de la leche y se denominó inicialmente lactoflavina. Los científicos se percataron de su singularidad gracias a que fluoresce de forma natural bajo la luz ultravioleta, lo que les ayudó a comprender mejor su distribución en la naturaleza. Pero lo que llamó la atención de los científicos no fue solo su misteriosa luz. Esconde el poder de convertir los alimentos en energía vital. La riboflavina, también conocida como vitamina B2, no solo es una bonita molécula fluorescente, sino que es importante para el metabolismo celular.

Sus efectos se descubrieron en circunstancias dramáticas durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los soldados sufrían de agotamiento y falta de vitaminas. Los médicos descubrieron que esta vitamina es esencial para la salud de los ojos, la piel y la energía en general. Por eso comenzaron a añadirla a las raciones militares. Y el resultado no se hizo esperar: soldados menos cansados y con mejor salud. Este paso condujo a la comprensión de la importancia de una dieta equilibrada. Pero no todos los secretos de la riboflavina se descubrieron de inmediato. Al investigar sus efectos especiales en las células, se descubrió que ayuda al crecimiento de los glóbulos rojos, ayuda a transportar oxígeno a las células y a movilizar el hierro, reduce la formación de hematomas y fortalece el sistema inmunológico. Muchos lo conocemos como primer auxilios cuando aparece un herpes labial y lo utilizamos para acelerar su curación, pero también es preventivo. La deficiencia de vitamina B2 se denomina ariboflavinosis y provoca grietas en los labios (queilosis), dolor en la lengua, erupciones, aftas y puede provocar trastornos de la glándula tiroides (incluso anemia), que se manifiesta en forma de fatiga, bajos niveles de energía y cambios de humor. Incluso funciona como protección contra las migrañas que aparentemente no tienen causa. Ayuda a reducir los síntomas y el dolor durante las migrañas, así como a acortar su duración. Hoy en día, la riboflavina se añade a los cereales, los productos lácteos y otros alimentos para prevenir su deficiencia, y se denomina E 101 (¡por lo que no todos los aditivos E son perjudiciales!). La riboflavina desempeña un papel importante en el correcto funcionamiento de la glándula tiroides y las glándulas suprarrenales. También tiene una función en los ojos, donde ayuda a los fotorreceptores (que reaccionan al color) y protege estructuralmente los ojos, previniendo la catarata y el glaucoma (la principal causa de ceguera). Ayuda a combatir el estrés y favorece la producción de hormonas que controlan el apetito, la temperatura corporal y el metabolismo. Las fuentes más ricas en riboflavina son las vísceras (riñones e hígado). Sin embargo, esta vitamina es sensible a la luz, por lo que si dejas la leche en el alféizar de la ventana, ¡puede perder su valioso poder! Es mejor conservar sus fuentes en envases opacos. Los estudios sugieren que una ingesta suficiente de vitamina B2 puede reducir el riesgo de cáncer. Favorece la producción de glutatión (un antioxidante) que ayuda a desintoxicar el hígado y a combatir los radicales libres. Además, mantiene los niveles de colágeno, lo que contribuye a la salud de la piel y el cabello. El colágeno es necesario para mantener la estructura de la piel y prevenir las líneas de expresión y las arrugas, lo que nos hace parecer más jóvenes. Es interesante saber que el cuerpo no puede almacenar riboflavina, por lo que es importante ingerirla a diario a través de la alimentación. La buena noticia es que es térmicamente estable, por lo que sus niveles no se reducen con la cocción, pero como es soluble en agua, gran parte se pierde al verter el agua. Si tiene las comisuras de los labios agrietadas, se siente constantemente cansado y le molestan los ojos (secos y rojos), es posible que le falte precisamente esta vitamina, que se encarga día a día de que su cuerpo funcione correctamente. Sin la vitamina B2, su cuerpo tendría problemas para producir glóbulos sanguíneos, se protegería peor del estrés e incluso tendría más probabilidades de sufrir migrañas. Sí, la vitamina B2 es discreta, pero cuando no la tiene, el cuerpo se lo hace saber.
Aunque la riboflavina no es una de las vitaminas más conocidas, su influencia en la salud es enorme. Favorece el metabolismo energético, la salud de los ojos, la piel y el sistema nervioso, combate el estrés y protege las células contra el envejecimiento. Previene las migrañas, el herpes y las verrugas, y favorece el equilibrio hormonal. Si quieres sentirte lleno de energía, piensa en tomarlo. Si quieres brillar literalmente con salud, toma la vitamina B2 del Dr. Lucullus.