Cada invierno se repite lo mismo, desde hace siglos, hasta el punto de que uno se sorprende de que la medicina no haya sido capaz de desarrollar un remedio 100 % eficaz contra una simple «gripecita». Al principio sientes cansancio, al atardecer se suman los escalofríos y, por la mañana, ya sabes que hoy simplemente no vas a poder con ello y que tendrás que volver a pasar el día en cama con este estado tan desagradable. Sí, claro. Pasar el día en cama. Si solo fuera eso, de alguna manera lo superaríamos. Pero ¿cómo hacerlo cuando no puedes respirar, tienes las vías respiratorias obstruidas y, sobre todo, esa tos tan molesta y agotadora...? Por supuesto, hoy en día basta con ir a la farmacia y la inmensa variedad de jarabes y sprays para la garganta realmente ayuda. Pero, ¿a ti también te sientan mal al estómago? ¿Los tomas solo porque la tos es la peor de las opciones? ¿Qué tal si recordamos cómo tu abuela conseguía curarte hace mucho tiempo con un simple té de hierbas? Sin farmacia. Sin