Si hoy hicieras un análisis de tu dieta, quizá descubrirías que, a pesar de comer de forma saludable, te falta vitamina B9, es decir, ácido fólico. Las populares tostadas de aguacate están muy de moda, pero, a diferencia de las espinacas, las lentejas o el brócoli, no contienen mucha vitamina B9. El ácido fólico se aisló por primera vez de las espinacas y, aunque se asocia sobre todo con el embarazo, su importancia nos concierne a todos.

Contribuye al crecimiento celular y a la regeneración de los tejidos. El ácido fólico es esencial para la formación de glóbulos rojos y mejora el aporte de oxígeno al cerebro, lo que influye directamente en su funcionamiento y rendimiento. Al favorecer la formación de glóbulos sanguíneos, previene además la anemia. Muchos solo la conocen como parte de las vitaminas (del complejo B), pero su función es mucho más amplia. Favorece la síntesis de ADN y reduce el riesgo de depresión y fatiga crónica. Si te sientes cansado, tanto física como mentalmente, tienes problemas de concentración y olvidos, o estás a menudo estresado, la causa puede ser una carencia de ácido fólico. Esta carencia también provoca otros síntomas, como: mareos, dolores de cabeza y debilidad, inflamaciones de la lengua y las encías, diarreas, dificultad para respirar y aftas. También se incluyen problemas de memoria y la «niebla mental» —una sensación de bloqueo mental—, un mayor riesgo de enfermedades cardíacas e incluso la caída del cabello. Además, existe un mayor riesgo de defectos congénitos en los recién nacidos. ¿Y cuáles son los principales alimentos que contienen ácido fólico? Las verduras de hoja verde, las espinacas, los espárragos, el brócoli, las legumbres, la levadura y también el hígado son los que más aportan. El problema es que, al cocinarlos, se destruye gran parte de este nutriente. Por eso se recomienda tomar suplementos, sobre todo durante el embarazo. Pero también hay que tener en cuenta que los hombres la necesitan tanto como las mujeres. Aunque se habla más de ella en relación con el embarazo, el ácido fólico también es importante para los hombres. Desempeña un papel en la producción de espermatozoides y su deficiencia afecta a la fertilidad. Algunos estudios incluso indican que puede reducir el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer y favorece el buen estado de ánimo, ya que participa en la producción de serotonina (la hormona de la felicidad). El ácido fólico y el cerebro: es imprescindible para la producción de neurotransmisores que influyen en nuestro estado de ánimo, la memoria y la concentración. Un nivel bajo de ácido fólico se asocia con una mayor propensión a la depresión y a los cambios de humor. De hecho, algunos estudios han demostrado que el ácido fólico potencia los efectos de ciertos antidepresivos.

El ácido fólico actúa como protector del corazón, ya que unos niveles elevados de homocisteína en sangre constituyen un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares. El ácido fólico ayuda a mantener esos niveles dentro de los valores normales, lo que reduce el riesgo de infarto y de ictus. La naturaleza ha incorporado el ácido fólico en muchos alimentos, pero la dieta moderna lo está desplazando poco a poco. A pesar de su importancia, gran parte de la población sufre una carencia de esta vitamina sin siquiera saberlo. Una ingesta suficiente de esta vitamina ralentiza el proceso de envejecimiento y favorece el crecimiento de un cabello fuerte y sano. Garantiza la regeneración celular, lo que repercute positivamente en la salud de la piel, el cabello y las uñas. El cansancio persistente, la falta de apetito o los problemas digestivos pueden ser signos de una carencia de ácido fólico. Esta vitamina interviene en la absorción de nutrientes y en el correcto funcionamiento del sistema digestivo. Las investigaciones han demostrado que la ingesta regular de ácido fólico puede ayudar en caso de enfermedades renales (alivia sus síntomas, pero también actúa como medida preventiva) : los riñones filtran las sustancias nocivas de la sangre y, si no funcionan correctamente, puede acumularse homocisteína en el organismo, lo que aumenta el riesgo de sufrir diversos problemas de salud. Además, se ha demostrado que esta vitamina favorece una mejor regulación de los niveles de azúcar en sangre y reduce la resistencia a la insulina, lo cual es especialmente importante para las personas que padecen diabetes. Es interesante señalar que unos niveles bajos de esta vitamina pueden ser uno de los factores que contribuyen al síndrome de piernas inquietas, una afección molesta que provoca una necesidad constante de mover las piernas, sobre todo por la noche, lo que perturba el sueño. La suplementación con ácido fólico puede ayudar a aliviar estas molestias y mejorar la calidad del descanso nocturno. Los estudios sugieren que el ácido fólico ayuda a reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer, especialmente el de colon, mama y cuello uterino. También es importante para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario, lo que resulta especialmente beneficioso para los niños, ya que les permite defenderse de infecciones y enfermedades.
Quizá sea el momento de añadir más verduras de hoja verde al plato o de probar el B9 de Dr. Lucullus. Este sencillo paso puede mejorar no solo tu salud, sino también tu estado de ánimo, cuidar tu corazón y favorecer el funcionamiento del cerebro. Las vitaminas naturales son pequeños milagros que nos protegen, y el ácido fólico es una de las grandes estrellas entre ellas.