El calcio y el magnesio son un dúo de directores de orquesta que regulan la armonía de tu salud, desde los huesos hasta los músculos y el sistema nervioso. Actúan de forma sinérgica para favorecer diversas funciones fisiológicas, incluida la salud cardiovascular. CalMag es la clave «fundamental» no solo para la salud, sino también para la vitalidad.

El calcio es un elemento fundamental y una parte indispensable de unos huesos fuertes y unos dientes sanos. Hasta el 99 % de este mineral se encuentra en los huesos, donde garantiza su firmeza y estabilidad, lo que proporciona fuerza y soporte para actividades como mantenerse de pie y realizar esfuerzos deportivos complejos. Un aporte suficiente de calcio en la dieta ayuda a reducir la pérdida de masa ósea entre un 30 % y un 50 %. Pero su función no termina ahí, ya que también desempeña un papel importante en la transmisión de los impulsos nerviosos, las contracciones musculares y la coagulación de la sangre. Sin él, nuestro cuerpo sería como una casa sin cimientos. El calcio es esencial para la salud general y, además, desempeña otra función en el mantenimiento de las funciones saludables de la piel, incluida la regulación del sebo, la función de la barrera lipídica, la renovación celular y la producción de antioxidantes. Es importante mantener unos niveles constantes de calcio (y magnesio) en el organismo para conservar una piel elástica, radiante y bonita.
El magnesio también puede considerarse un héroe silencioso de la salud. Aunque el calcio es más conocido que el magnesio, es precisamente este último el que, de forma discreta, interviene en más de 300 procesos bioquímicos del organismo, desde la producción de energía hasta la síntesis del ADN. Ayuda a regular el ritmo cardíaco, refuerza el sistema nervioso, relaja los músculos y es importante para la producción de energía. Contribuye a aumentar la densidad ósea. Es imprescindible para los procesos metabólicos, ayuda a regular la glucosa y a sintetizar proteínas, y desempeña un papel fundamental en la gestión del estrés y en la promoción de un sueño de calidad. ¿Por qué son más eficaces juntos? El calcio y el magnesio forman un tándem ideal, ya que cada mineral influye en la absorción, el metabolismo y el aprovechamiento del otro. De hecho, el magnesio ayuda a que el calcio se absorba correctamente y evita su acumulación excesiva en lugares inadecuados, como los vasos sanguíneos o los riñones. Si tenemos demasiado calcio y poco magnesio, pueden aparecer calambres musculares, arritmias cardíacas o incluso osteoporosis. El magnesio facilita la activación de la vitamina D. Y, a la inversa, la vitamina D aumenta la absorción de calcio en los intestinos. Además, el magnesio ayuda a regular la parathormona (PTH), responsable del equilibrio del calcio en el organismo. El magnesio se une a los receptores del ácido gamma-aminobutírico (GABA); este neurotransmisor es responsable de inhibir la actividad nerviosa, lo que te permite a ti y a tu cuerpo «desconectar». ¿Qué ocurre cuando hay una carencia de estos elementos?

La falta de calcio (hipocalcemia) puede provocar un debilitamiento de los huesos, fracturas más frecuentes, fragilidad dental y aflojamiento de los dientes (parodontitis), así como calambres musculares.También puede alterar las funciones nerviosas, lo que provoca síntomas como hormigueo, temblores, entumecimiento y, en casos graves, incluso convulsiones.Un nivel bajo de magnesio (hipomagnesemia) puede manifestarse con irritabilidad, confusión, trastornos del sueño, dolores de cabeza y puede dar lugar a arritmias, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, ya que el magnesio también ayuda a regular la presión arterial. Este mineral es esencial para el metabolismo energético y la producción de ATP (adenosín trifosfato); unos niveles insuficientes pueden provocar fatiga, debilidad y un rendimiento físico reducido.Ambos minerales intervienen en la formación y mineralización de los huesos, por lo que unos niveles bajos pueden contribuir a la pérdida de masa ósea y aumentar el riesgo de osteoporosis. La carencia de cualquiera de estos minerales puede aumentar el riesgo de anomalías en el ritmo cardíaco.
¿Cómo asegurarse de obtener una cantidad suficiente de estos minerales? Mediante una dieta equilibrada. El calcio se encuentra en los productos lácteos, las verduras de hoja verde, los frutos secos y el pescado. El magnesio se obtiene de los cereales integrales, las legumbres y los plátanos. Si tu dieta es deficitaria en estos minerales, puedes complementarlos con suplementos alimenticios, idealmente en una proporción (2:1, confirmada por investigaciones) que permita su interacción mutua. El calcio y el magnesio son como compañeros de baile: si uno da un paso en falso, el otro lo compensa. Por eso es importante no solo velar por una ingesta suficiente de ambos, sino también por una proporción adecuada.
Si logras mantener el equilibrio entre ellos, tu recompensa serán unos huesos fuertes, unos músculos sanos, unos dientes sólidos, un sueño tranquilo, un corazón sano, una mejor absorción de los nutrientes, una mente serena y una energía inagotable.
Puedes conseguir un aporte suficiente de calcio y magnesio con las cápsulas CalMag 2:1 del Dr. Lucullus, que te ayudarán a recuperar la energía y a prevenir la ansiedad y la depresión. La forma de alta calidad del calcio (trifosfato cálcico) y del magnesio (citrato de magnesio) ofrece una forma cómoda y eficaz de garantizar un aporte adecuado de estos minerales esenciales y muy necesarios.