Las enzimas digestivas son proteínas especiales que nuestro cuerpo produce de forma natural en el tracto digestivo (por ejemplo, en las glándulas salivales, el estómago, el páncreas y el intestino delgado). Su función principal es descomponer las moléculas complejas de los alimentos (proteínas, grasas y carbohidratos) en partes más pequeñas que el cuerpo puede absorber a través de las paredes intestinales hacia el torrente sanguíneo y utilizarlas como energía o como materiales de construcción.

Si el cuerpo no produce suficientes enzimas (por ejemplo, debido al estrés, el envejecimiento, unos hábitos de vida inadecuados o alguna enfermedad) y los alimentos permanecen en el tracto digestivo sin ser digeridos durante más tiempo, esto provoca fermentación, hinchazón, sensación de pesadez y una absorción insuficiente de nutrientes. En estos casos, las personas suelen recurrir a los complementos alimenticios. Si padece úlcera gástrica, inflamaciones del tracto digestivo, enfermedades del páncreas o toma medicamentos que afecten a la digestión y la absorción, le recomendamos que consulte con su médico antes de tomarlo.
Enzimas digestivas del Dr. LUCULLUS
Las enzimas digestivas contienen una mezcla patentada de siete enzimas específicas. Estas enzimas actúan de forma conjunta, pero cada una de ellas se centra en un tipo diferente de alimento:
1. Enzimas para la hidrólisis de hidratos de carbono y azúcares
Amilasa: Se encuentra de forma natural en la saliva y en el páncreas. Su función es descomponer los hidratos de carbono complejos (almidones que se encuentran, por ejemplo, en las patatas, el arroz y la pasta) en azúcares más simples, de los que el cuerpo obtiene energía rápidamente.
Maltasa: Completa la labor de la amilasa. Descompone la maltosa (el azúcar de la malta, que se forma, por ejemplo, al digerir los cereales) en glucosa, que el cuerpo utiliza como combustible.
Sacaraza: Se centra en la descomposición de la sacarosa (el azúcar blanco clásico o de remolacha) en azúcares simples: glucosa y fructosa. De este modo, facilita la digestión tras el consumo de alimentos dulces.
2. Enzimas para la digestión de proteínas y grasas
Proteasa: enzima clave que se encarga de descomponer las proteínas (de la carne, los huevos, las legumbres o la leche) en fragmentos más pequeños denominados péptidos y, posteriormente, en aminoácidos. Los aminoácidos son absolutamente imprescindibles para el crecimiento, la reparación y la regeneración de los músculos, los órganos y los tejidos.
Lipasa: esta enzima, producida principalmente por el páncreas, es imprescindible para la descomposición de las grasas (lípidos) en glicerol y ácidos grasos libres. Sin una cantidad suficiente de lipasa, el cuerpo tiene dificultades para digerir las comidas grasas, lo que a menudo provoca una grave sensación de pesadez.
3. Enzimas dirigidas a intolerancias específicas y a determinados componentes de los alimentos
Lactasa: Descompone la lactosa (azúcar de la leche) presente en la leche y los productos lácteos. Muchas personas pierden con el tiempo la capacidad de producir su propia lactasa, lo que provoca intolerancia a la lactosa (calambres, diarrea e hinchazón tras consumir leche). La ingesta de lactasa en forma de suplemento previene este proceso.
Celulasa: El cuerpo humano no es capaz de producir este enzima de forma natural. Descompone la celulosa, que es el componente principal de la fibra vegetal (presente en verduras y frutas). La ingesta de celulasa ayuda a ablandar y descomponer los componentes vegetales de los alimentos, lo que permite que el organismo extraiga más nutrientes de ellos y se reduzca el riesgo de flatulencia derivado del exceso de fibra.
Recomendaciones de seguridad y salud
El momento adecuado: Para obtener los mejores resultados, lo ideal es tomar las enzimas digestivas justo antes de comer o durante la comida, ya que así entran en contacto inmediatamente con los alimentos en el estómago y pueden empezar a descomponerlos de inmediato.
Alergias y composición: Aunque las enzimas en sí mismas suelen tolerarse bien, es importante comprobar los aditivos en caso de que te preocupes por excluir cualquier producto de origen animal.

Cuándo favorecer la digestión
¿Cómo saber si necesitas cuidar tu sistema digestivo? Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
Sensación de pesadez en el estómago: puedes percibirla como una desagradable sensación de saciedad tras comer una ración normal, a veces incluso una ración más pequeña. Esta sensación persiste durante mucho tiempo.
Hinchazón y flatulencia: El aumento de la producción de gases después de las comidas es un síntoma frecuente que indica problemas digestivos.
Cansancio después de comer: Si tu cuerpo «se apaga» y empiezas a sentir somnolencia poco después de comer, puede ser una señal de que tu cuerpo está gastando una gran cantidad de energía en digerir los alimentos que has consumido.
Reacciones específicas: Si suele sentirse mal después de tomar leche, legumbres o alimentos grasos, esto podría indicar una deficiencia de una enzima concreta (por ejemplo, lactasa o lipasa).
Irregularidad en las deposiciones: diarreas frecuentes, estreñimiento y restos de comida sin digerir en las heces.
Estrés elevado: Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo da prioridad a la «supervivencia» y, por ello, se reduce la producción de ácido gástrico y de enzimas.
Comer a toda prisa: Si no masticas bien la comida, esta no se digiere adecuadamente con la saliva, lo que supone una sobrecarga para los intestinos, que luego tienen que esforzarse para completarla.
Consumo ocasional de comidas más pesadas: sobre todo en celebraciones familiares y días festivos, en los que ingerimos grandes cantidades de grasas, proteínas y azúcares de una sola vez.
Edad: A partir de los 30 y hasta los 40 años, la producción natural de enzimas en nuestro organismo disminuye.
Nuestro cuerpo suele indicarnos muy claramente lo que necesita. Si la sensación de pesadez, el cansancio o la hinchazón después de comer solo aparecen de vez en cuando, las enzimas digestivas de alta calidad del Dr. LUCULLUS son un primer auxilio excelente y rápido que te devolverá el bienestar. Sin embargo, si tienes la sensación de que tu digestión te da problemas de forma habitual y prolongada, lo más sensato es que consultes con un médico para poder volver a disfrutar de la vida y de la comida sin miedos ni limitaciones.