Imagina que tus células son como tus zapatillas favoritas: nuevas, limpias, cómodas y flexibles. Pero si las llevas todos los días al gimnasio, al bosque o por el barro, y sobre todo sin limpiarlas, pronto perderán su brillo y no te sentirás bien con ellas, y mucho menos podrás rendir al máximo. Exactamente lo mismo le ocurre a tu cuerpo. El estrés, la radiación UV, la contaminación… todo ello desgasta tus células. Y cuando se rompe su capa protectora, empiezan a aparecer síntomas que notarás en la piel seca, en una cicatrización más lenta de las rozaduras de las zapatillas o de los cortes, o en el hecho de que, tras el fin de semana, no te ves tan fresco como una fruta jugosa. Pero no estás solo en esto: existen nutrientes que actúan como «técnicos de limpieza», y uno de ellos es la vitamina E (esa que no se deja ver, pero que trabaja sin descanso). Ayuda a las células a resistir el daño, protege el corazón, refuerza el sistema inmunitario y frena el proceso que llamamos «maduración» (me refiero al envejecimiento). Hoy en día no podemos desconectar del mundo que nos rodea, pero sí podemos fortalecer lo que llevamos dentro. Y la vitamina E es esa mejora que tu cuerpo agradecerá.

¿Qué es, en realidad, el acetato de D-alfa-tocoferilo? Es una forma natural de la vitamina E (la más eficaz) que se utiliza en los complementos alimenticios gracias a su estabilidad y eficacia. Según la OMS y la EFSA, la mayoría de las personas no alcanza la ingesta diaria óptima de vitamina E, lo que les expone a padecer enfermedades crónicas. El cuerpo no puede producir vitamina E por sí mismo, por lo que debemos ingerirla. Posteriormente, el organismo es capaz de activarla y utilizarla como antioxidante, es decir, como sustancia que protege a las células del daño causado por los radicales libres. A diferencia de las formas sintéticas de la vitamina E, el acetato de D-alfa-tocoferilo tiene una mayor biodisponibilidad, lo que significa que se absorbe mejor y actúa con mayor eficacia allí donde el organismo lo necesita.
¿Qué dice la ciencia? Los estudios demuestran que la vitamina E neutraliza los radicales libres, que contribuyen al envejecimiento, a la inflamación y a las enfermedades crónicas. Un metaanálisis ha demostrado que la vitamina E reduce los marcadores de inflamación (PCR), lo cual es fundamental en el caso de las enfermedades crónicas. Según un estudio publicado en la revista Free Radical Biology and Medicine, la vitamina E estabiliza las membranas celulares y previene la oxidación de los lípidos en el organismo.

Las enfermedades cardiovasculares son una de las causas más frecuentes de muerte en el mundo. Los estudios sugieren que la vitamina E puede reducir la oxidación del colesterol LDL («malo»), lo que disminuye el riesgo de desarrollar aterosclerosis. Según JAMA Network Open, la suplementación con vitamina E reduce el riesgo de enfermedades cardíacas, especialmente en personas con mayor estrés oxidativo. Las investigaciones publicadas en Neurobiology of Aging muestran que unos niveles más altos de vitamina E en sangre están relacionados con un mejor rendimiento cognitivo del cerebro (mejora de la memoria) y un deterioro mental más lento. Las propiedades antioxidantes de la vitamina E protegen las células cerebrales frente a la degeneración y la enfermedad de Alzheimer. ¿Por qué también le encantará a tu piel? La vitamina E se utiliza en la industria cosmética desde hace ya 10 años. Y con razón: hidrata y suaviza la piel seca e irritada. Favorece la cicatrización de heridas, cicatrices y acné. Reduce la aparición de arrugas y retrasa el envejecimiento. ¿A quién se recomienda especialmente la vitamina E (cápsulas blandas) del Dr. Lucullus?
A las personas que trabajan bajo estrés. A los fumadores y a los consumidores de alcohol. A los deportistas activos. A las personas mayores. A los veganos y vegetarianos. Personas con problemas cutáneos (piel seca, eccemas, psoriasis). Si tu dieta no incluye a diario un puñado de frutos secos, semillas, verduras de hoja verde y aceites vegetales, es probable que tu ingesta de vitamina E esté muy por debajo de lo ideal.
La vitamina E es como un buen amigo: ayuda a proteger, regenerar y mejorar lo que más nos importa: la salud, el aspecto físico y la vitalidad general, y aporta al cuerpo la fuerza necesaria para afrontar los retos diarios. La vitamina E natural no es solo una moda, es la base de la prevención y la regeneración, algo que también se ha confirmado en los círculos científicos. Si quieres darle a tu cuerpo algo que tenga sentido y un efecto real, la vitamina E es un excelente punto de partida. Porque cuidarse no debería ser una obligación, sino un regalo que nos hacemos cada día… al fin y al cabo, es una inversión en tu futuro.