El agotamiento y la fatiga crónica han sido temas muy debatidos en los últimos meses. Hay quien lo achaca al estrés laboral, otros a unos hábitos de vida poco saludables y a una alimentación de mala calidad, y otros a la vacunación... Sea cual sea la verdad, es hora de tomar las riendas y hacer frente a la situación. Un organismo debilitado es muy propenso a sufrir diversas enfermedades y contratiempos. Por eso debemos aportarle optimismo y, sobre todo, energía vital.

¿Qué tiene que ver con esto la planta de ese curioso nombre, «Aronia de frutos negros»? ¿Que ese nombre no te dice nada? Y eso que casi todo el mundo la conoce y seguro que ya la has visto en persona. Pero la conocemos más bien por otro nombre: serbal negro. Sus pequeñas bayas negras, parecidas a los arándanos, crecen en arbustos en plena naturaleza, donde maduran durante el mes de septiembre, mientras que las hojas adquieren un color que va del naranja al rojo intenso.
Nuestras abuelas la conocían muy bien; con sus frutos solían preparar diversos siropes, licores o mermeladas. Sus frutos negros también se pueden conservar en almíbar. ¿Y por qué tanto esfuerzo? Y es que la arónia se considera uno de los «superalimentos». Contiene una cantidad extraordinaria de antioxidantes que protegen al organismo contra el llamado «estrés oxidativo». También se la conoce como la «reina de los antioxidantes». Contiene, sobre todo, polifenoles y antocianinas. Estos compuestos protegen las células.
Además, es una fuente de vitaminas, minerales y fibra. Es un alimento bajo en calorías y, por eso, se utiliza a menudo en diversas dietas. Es originaria de América del Norte, donde se secaban sus frutos y se preparaban con ellos diversos tés, o simplemente se añadían a la comida. La planta en sí es muy resistente, crece en distintos tipos de suelo y soporta incluso inviernos gélidos.

Es increíble todo lo que contienen sus frutos: vitaminas A, C y K, hierro, manganeso, calcio, potasio, magnesio y fibra. Potentes antioxidantes naturales: polifenoles y antocianinas, que neutralizan los radicales libres del organismo, protegiendo así a las células del daño y ralentizando los procesos de envejecimiento. La fibra no solo favorece una digestión y un tránsito intestinal adecuados, lo que mantiene una microflora intestinal sana, sino que también reduce el índice glucémico de los alimentos, regulando así los niveles de azúcar en sangre.
Es, sencillamente, un auténtico superalimento que puede ayudar a reducir la presión arterial, ralentizar el envejecimiento, reforzar la vitalidad general y el sistema inmunitario, y contribuir al buen funcionamiento del corazón y del tracto digestivo. El consumo regular de arónia favorece la protección celular, tiene un efecto preventivo contra las infecciones del tracto urinario y, en combinación con una dieta variada, favorece la salud y la inmunidad a largo plazo.
La arónia tiene un sabor ligeramente amargo, por lo que resulta ideal como complemento de diversos platos. Puedes preparar una infusión con ella, añadirla a yogures, batidos, diferentes purés... Es ideal como tentempié rápido sin azúcar ni conservantes. Gracias a sus increíbles propiedades como superalimento, se puede consumir de forma moderada a diario, lo que permite que el organismo recupere el equilibrio saludable entre cuerpo y mente. Sin estrés, sin cansancio.