La vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, es un complemento vitamínico y nutricional totalmente básico que probablemente tomamos todos. Es hidrosoluble, pero nuestro cuerpo no es capaz de producirla por sí mismo, a diferencia de, por ejemplo, las cabras, que producen hasta 14 g al día por sí mismas. Casi todos los animales y plantas también son capaces de hacerlo, pero el ser humano depende de su ingesta externa. La vitamina C es esencial para nuestra vida; su carencia se manifiesta muy rápidamente. Los marineros que realizaban largas travesías padecían escorbuto: les sangraban las encías y se les caían los dientes, y las heridas les costaba mucho curarse, todo ello debido a la falta de vitamina C. Fueron las patatas, que contienen una cantidad suficiente de esta vitamina, las que los salvaron. La vitamina C sintética no se logró producir por primera vez hasta el año 1934. La vitamina C (ácido ascórbico) es, de hecho, muy importante para regular el metabolismo, favorece la absorción del hierro, mantiene la resistencia de los vasos sanguíneos, estimula la producción de glóbulos blancos,