El K2 como GPS
«El calcio por sí solo no basta, incluso puede ser perjudicial para la salud». «¿Qué tipo de conspiración es esta?», pensarás... Al fin y al cabo, necesitamos el calcio para los huesos, para los dientes... pero tras leer la literatura especializada descubriríamos... sí, el calcio es importante, pero solo si sabe dónde debe estar. Porque, cuando deambula por el cuerpo sin control, puede «aparcar» en las arterias, los riñones o las articulaciones. De hecho, el calcio en las arterias contribuye a su endurecimiento (calcificación), lo que aumenta el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular o hipertensión. Aquí es donde entra en juego la vitamina K2. Activa una proteína llamada Matrix GLA protein, que «limpia» los vasos sanguíneos al impedir que el calcio se deposite en sus paredes. Al mismo tiempo, activa la osteocalcina, que garantiza que el calcio llegue allí donde se necesita. Por eso es necesaria la vitamina K2, que actúa como un GPS para el calcio. Con su capacidad especial para dirigir el transporte del calcio —y no de cualquier manera—, actúa literalmente como un navegador del calcio para que este no llegue donde no debe (a las arterias), sino que se dirija donde se necesita: a los huesos y los dientes. La forma más eficaz de la vitamina K2 es la MK-7 (menaquinona); aunque suene como un personaje secundario, es un operador del sistema (de esos que no intervienen en las reuniones, pero sin los cuales toda la empresa se derrumbaría). Los científicos no son precisamente personas que se dejen llevar por las modas, ni siempre están de acuerdo, pero en el caso de la vitamina K2, también conocida como MK-7, señalan que esta vitamina tiene muchos beneficios: