¿Quieres mejorar tu concentración y tu memoria? ¡Toma vitamina B12!
La vitamina B12 es la vitamina más compleja (desde el punto de vista químico); contiene cobalto, que es esencial para su actividad. También conocida como cianocobalamina, es fundamental para el correcto funcionamiento del organismo y nuestro cuerpo la necesita a diario. Aunque solo la necesitamos en pequeñas cantidades, su importancia para la formación de glóbulos rojos y el metabolismo es enorme. Diversos estudios demuestran que tiene un efecto beneficioso sobre nuestro estado de ánimo y la memoria, y que favorece el funcionamiento del cerebro. La vitamina B12 es necesaria para mantener el correcto funcionamiento del sistema nervioso y el metabolismo de las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas. A diferencia de otras vitaminas, la B12 solo se sintetiza en la naturaleza mediante bacterias que se encuentran en el sistema digestivo de los animales. Por eso la obtenemos principalmente de productos de origen animal, como la carne y los lácteos. Su singularidad radica también en su capacidad para almacenarse en el hígado durante muchos años, pero su carencia no solo afecta a los veganos y a las personas mayores. La falta de vitamina B12 no se manifiesta de forma inmediata (sino hasta después de un año). El cansancio es el primer síntoma de la deficiencia de esta vitamina. El cansancio crónico, los problemas de memoria, el hormigueo en las extremidades o la depresión pueden ser señales de alerta sutiles. Dado que la vitamina B12 es fundamental para la formación de la mielina, la capa protectora de las fibras nerviosas, su carencia puede provocar problemas neurológicos, como entumecimiento y problemas de equilibrio. Si este déficit no se trata, puede provocar trastornos neurológicos graves y anemia; además, la carencia se manifiesta a través de diversos síntomas hematológicos y psiquiátricos (entre los que se incluyen confusión y desorientación, atrofia, cambios de estado de ánimo y de comportamiento, psicosis y problemas cognitivos, pérdida de concentración, insomnio e incontinencia). En el pasado, la anemia perniciosa era incurable. En 1926, dos médicos descubrieron que el consumo de hígado crudo podía aliviar estos síntomas: fatiga, pérdida de memoria y daño nervioso. Dos décadas más tarde, se logró aislar la sustancia responsable de este efecto: la vitamina B12.