En la medicina tradicional, la manzanilla de Ruman —Rumanovec— se ha utilizado como tinte desde hace muchos siglos. Debido a su alto contenido en pigmentos colorantes en las flores, se empleaba para teñir la seda. No había un amarillo más bonito. Incluso en Eslovaquia se hizo famoso sobre todo por su capacidad para teñir telas y objetos de uso cotidiano. Sin embargo, a nosotros nos interesan sobre todo sus efectos curativos. En el Antiguo Egipto, el romero se utilizaba para tratar la bronquitis y reducir la fiebre. La química actual considera que contiene aceites esenciales, sustancias amargas, flavonoides, xantofila —un pigmento amarillo—, cumarina, taninos, alcanfor, ácido antemíico y ácido tiglicóico. Hasta aquí la ciencia. Para nosotros son importantes sus propiedades: sus efectos calmantes, sus propiedades antiinflamatorias, su acción digestiva y su alto contenido en antioxidantes. La manzanilla ayuda a aliviar el nerviosismo, la ansiedad y la tensión. Se utiliza para favorecer un sueño saludable y aliviar el insomnio. El té de manzanilla tiene efectos antiinflamatorios. Alivia los procesos inflamatorios y las irritaciones, y favorece la cicatrización de las heridas. El